La humanidad progresa. Hoy solamente quema mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mí (Sigmund Freud)

La regresión consiste en «regresar» al sujeto en el tiempo para que reviva o recuerde cosas, tal como estar en el vientre de su madre. Pero si se le sugiere que vaya aún más allá, es posible que “recuerde” otras identidades o supuestas vidas pasadas. En este caso, es común que la persona sienta la certeza de estar aquí y ahora, consciente (no está dormido), mientras al mismo tiempo tiene la sensación de estar en el pasado con otra personalidad, lo cual le permite comparar y entender el posible origen de sus traumas o enfermedades. Algunas vivencias pueden ser históricas, pero otras son meras alucinaciones en las que se combinan experiencias con anhelos de la inconciencia.

Ello se puede atribuir a herencia genética, registros akásicos, inconsciente colectivo, anoosfera, telepatía, imaginarios o impresiones de lecturas o películas, pero se han dado casos en los que la información no corresponde a ninguno de los patrones anteriores, tal como hablar un idioma o dialecto de esa época (este fenómeno se llama xenoglosia), o decir que toda la familia murió en un accidente, hecho que rompe la cadena de descendencia genética y permite suponer que existe una memoria extra-cerebral. ¿Dónde se localiza dicha memoria? ¿Somos un espíritu con cuerpo y no un cuerpo con espíritu? Por los efectos se puede suponer una causa que los produce.

¿Qué es una terapia por regresión?

Conocer el origen de un problema, ayuda a resolverlo. La terapia por regresión es un tratamiento en el que se utiliza la hipnosis para que el paciente recuerde el momento en el que se originó la depresión, complejo, culpa, fobia, migraña, cáncer u otras dolencias a las que no se les encuentra causa por los métodos médicos convencionales, para luego motivarlo a que comprenda el motivo, perdone, acepte y reprograme su mente para generar el efecto contrario. Una técnica de abordaje que da muy buen resultado en este caso, es el cambio de rol: el actuar y pensar como el otro.

Imaginación y recuerdo son dos respuestas mentales del cerebro, y la única manera de saber si es lo uno o lo otro, es cuando la información se puede corroborar históricamente. Y eso estaría muy bien hacerlo cuando se trata de escribir un libro de historia, y no del desarrollo una terapia, pues sería equivalente a decir que hay que tirar a la basura todos los placebos que tienen en los hospitales para sanar enfermos altamente sugestionables. Si el paciente está enfermo por un imaginario, entonces un imaginario también lo puede sanar.

La regresión se puede analizar como si fuera una intervención quirúrgica. El paciente viene a nosotros con un síntoma y nosotros usamos el bisturí de la hipnosis y le extirpamos o le limpiamos lo que podamos. ¿El paciente ya está sano? Si se tratara de una operación quirúrgica de verdad, jamás pensaríamos en eso. Sería necesario acompañarlo, esperar su cicatrización, su recuperación, etc. ¿Operarlo nuevamente? Quizás sí, pero luego de permitir que se consoliden las mejoras obtenidas.

Volquemos estas metáforas a lo nuestro. Luego de una regresión, el paciente recién entiende qué le pasa y porqué. Incluso, puede opinar que todo lo ha imaginado, que lo ha creado su mente. Pero a nivel de su mente no consciente, le hemos dado un recurso que puede ser muy importante en su sanación: el ayudarle a pensar diferente con respecto a sus problemas o dolencias, o el ayudarle a recordar el origen de cada cosa (o imaginar una causa. Al fin y al cabo, para el resultado poco importa el camino).

No se debe hacer la regresión por curiosidad

Si nadie se hace una cirugía simplemente para ver qué encuentra, tampoco es conveniente que se haga una regresión por curiosidad de saber quién fue anteriormente. El estado mental (afectos, emociones, miedos y diversos sentimientos), se puede comparar con el agua más o menos cristalina en la superficie de un lago: Si alguien escarba en el fondo, se levanta lodo y enturbia por un tiempo el agua de la superficie.

En lo profundo de la mente tenemos huellas de vivencias pasadas que no es conveniente recordar. ¿Por qué efectuar la regresión de memoria para llorar el recuerdo de episodios infelices del pasado, o alimentar el ego con la grandeza ilusoria de creer que fuimos un personaje importante? Si al venir a la Tierra olvidamos nuestro supuesto pasado, valoremos el presente y preparemos un futuro mejor en nuestro beneficio, seamos sinceros con nosotros mismos y procuremos cambiar de manera racional y consciente las malas tendencias. De manera similar a una cirugía, que sólo se debe hacer para extraer tumores o corregir defectos físicos, la regresión de memoria se recomienda para buscar el origen de traumas, complejos, miedos, dolores y enfermedades a las que la medicina no encuentra el motivo. Y en lo posible, se procura reprogramar actitudes y dependencias asociadas con el hecho. Al enfrentar, aceptar y perdonar las causas, usualmente cesan los efectos perturbadores, aunque no se crea en vidas pasadas.

Poderes de la mente

En estado hipnótico es relativamente fácil producir fenómenos que se salen de lo que pudiéramos llamar normal, tal como telepatía, es decir, captar lo que está pensando una persona concreta, independientemente de que se encuentre cerca o a miles de kilómetros. También es fácil que el hipnotizado establezca el estado de salud o enfermedad de su propio organismo o el de otra persona, cual si tuviese el don de una visión interior (buscar «Edgar Cayce» en Google, http://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Cayce). Y también son inexplicables, desde la psicología tradicional, los casos de memoria extra cerebral, en los que el hipnotizado puede recordar supuestas vidas pasadas, e incluso hablar en idiomas que se supone no conoce; a este fenómeno se le denomina xenoglosia. ¿Por qué sucede esto? Probablemente porque en estado de hipnosis nuestra mente actúa bajo parámetros diferentes de los que comúnmente entendemos como espacio/tiempo.

El cambio de rol con otra persona ausente (pensar, responder y actuar como el otro) es sorprendente en hipnosis. Hemos recibido testimonios de algunos casos en los que se hizo terapia de perdón por este medio, y como resultado del supuesto diálogo entre el paciente y la persona ausente, hubo modificación positiva de conductas en los sujetos relacionados.

Obesidad, anorexia, bulimia, cigarrillo, licor, drogas

En una adicción hay varios factores a tener en cuenta para la terapia:

  1. Qué la motivó.
  2.  La repetición del consumo crea un hábito.
  3. El hábito genera una dependencia orgánica, o respuesta biológica a los tóxicos que se ingieren.

La hipnosis es una herramienta para tratar rápidamente los factores psicológicos, pero los orgánicos dependen de cada organismo y de lo profundo de la afectación.

Puede haber factores psicológicos, de herencia genética, de supuestas vidas pasadas (en un remoto ayer, por ejemplo, no tenía que comer) o de programaciones inconscientes desde cuando era bebé, cuando sus familiares le decían «como está de linda la gordita». «¿Qué quiere comer mi gorda?». Cuando el niño deja comida en el plato, porque su organismo ha generado las señales normales de saciedad, le dan a entender que no haga caso a eso, que siga comiendo, que no deje nada, porque «aquí no hay gallinas» o hay unos niños muriendo de hambre en África. Y para reforzar, le dicen: «Coma esta cucharada por la abuelita… y ésta por la mamá», como si el comer fuese manifestación de afecto. ¡Y después nos quejamos de su gordura! Por ello, el tratamiento para obesidad, cigarrillo, licor o drogas, puede requerir más de una sesión, aunque en muchos casos basta sólo con una.

Encontrada y sanada la causa de la obesidad, por ejemplo, se actúa sobre los efectos, para reducir el deseo de comer en exceso y, por ende, reducir el tamaño de las células adipocitos, almacenadoras de energía en forma de grasa. La anorexia (no querer comer) o la bulimia (comer pero luego vomitar para no engordar), lo más probable es que tengan origen psicológico y resultan relativamente fácil de tratar con una hipnosis regresiva y una reprogramación mental, que sane las causas y elabore el perdón y aceptación correspondientes. Se le sugiere en la hipnosis al sujeto algo así como lo siguiente: «A partir de ahora amas infinitamente tu cuerpo, y te alegra comer lo indispensable para que cada célula se nutra como debe ser.».

El organismo opera por estímulo-respuesta

Todo efecto tiene una causa. Nuestro organismo produce una respuesta específica para cada estímulo físico o psicológico que recibe. Por ejemplo, si un sujeto escucha por la radio que el número ganador de la lotería es el mismo del billete que tiene en su mano, desborda de alegría y salta como loco. Si ve que uno de los afectados en el accidente es su familiar cercano, lo acongoja la tristeza, llora y hasta puede desmayar. Y la respuesta se da aunque la causa del estímulo haya sucedido hace muchos años, porque el sujeto la puede visualizar y proyectar en su pantalla mental, a lo que el cerebro responde como si tal cosas fuese real, produciendo entonces estados emocionales de alegría o tristeza.

Podemos comparar el funcionamiento del organismo con un sistema informático, en el que el cerebro, el hipotálamo y la hipófisis conforman un computador neurobiológico que dispone de memoria o un disco para datos. Los ojos son la cámara de video, los oídos actúan como micrófono que capta los sonidos, el aparato bucal produce los sonidos, el corazón es la fuente de potencia, los brazos son la impresora que escribe o el plotter que dibuja.

Richard Bandler y John Grinder, norteamericanos que se basaron en las experiencias de hipnosis clínica de Milton Erickson, llamaron PNL (Programación Neuro Lingüística) a un modelo de comunicación interpersonal para generar cambios en la conducta mental y emocional, en el que se puede comparar el comportamiento humano con un computador. El software que programa lo que habremos de obtener, es la lingüística o manera de expresarnos. Habla y piensa positivamente. Si crees que puedes lograr algo, y lo proyectas en tu pantalla mental, lo lograrás tarde o temprano. Creemos que esa es la fe de que hablaba Jesús, al decir: «Tu fe te ha sanado, vete y no lo cuentes a nadie».

El hipotálamo, localizado en la base del cerebro, no constituye una estructura fija que se pueda definir anatómicamente, pero, junto con la glándula hipófisis, controla el funcionamiento de la mayor parte de los procesos fisiológicos, tal como la temperatura del cuerpo, el metabolismo del agua, regula el apetito, las funciones respiratorias y vasculares (vasodilatación o vasoconstricción, cardíaca, digestiva, etc.). También regula el sueño y es el centro donde se somatizan las manifestaciones emocionales. Para ello segrega hormonas que viajan por el torrente sanguíneo llevando órdenes químicas para efectuar cada función orgánica. Y puesto que las sugestiones son procesadas por el cerebro y el hipotálamo, se puede comprender la sanación de enfermedades físicas y mentales.

AURELIO MEJIA